En mayo de 2006 me diagnosticaron un cáncer de mama. ¡Cuántas vivencias...! Primero, mucho, pero mucho miedo. Con el paso de los días, ese sentimiento se transformó en entrega y confianza. También comencé a sentir una fuerza interior que desconocía. Fueron meses de dolor, y ahora me doy cuenta de que estuvieron llenos de emociones. Fue como si me faltara una capa de piel. Pero mi mayor descubrimiento fue el amor: fue verdaderamente transformador lo que provocó en mí el cariño de mis seres queridos, la incondicionalidad de mi familia, mis amigos... Todo fue muy lindo.
Hoy, después de cinco años, lo primero que se me ocurre es agradecer...
Haber atravesado todo esto me hizo dar cuenta de muchas cosas que tal vez no hubiese experimentado nunca... Sin dudas, ¡Soy una agradecida! ¡Gracias a mi familia, a mis amigos y a mi médico! ¡Gracias a la vida y a todo lo divino que descubrí de ella! |